jueves, agosto 10, 2017

jueves, agosto 03, 2017

martes, agosto 01, 2017

jueves, julio 27, 2017

sábado, julio 15, 2017

Notas aleatorias nº 13

> Una bailarina llamada Mariana me contactó para hacerle unas fotografías. Quedamos el 3 de julio a las cuatro y treinta y cinco de la tarde bajo el arco en Washington Square. Me personé cincuenta segundos tarde debido a la lluvia. La chica no apareció. Me cagué en sus antepasados, silenciosamente.

> En el supermercado pude presenciar como una chica no muy alta le decía a una empleada del establecimiento si por favor le podía alcanzar una botella de agua mineral porque estaban muy altas. Lo curioso es que la mencionada empleada era mucho más baja que la clienta.

> En la cola para llegar a las cajas del Trader Joe's veo a un señor -anciano- que está encarando a su esposa -también anciana- que tiene un pan en cada mano.

-Decisionesssss -Le dice en inglés, pero de una forma tan babosa que me dan ganas de estrellar mi carrito contra su espalda, así como sin querer.

> En el sitio hay dos colas. Una tiene como sesenta personas y la otra como quince. Voy a preguntar cuál es la diferencia entre ambas y una chica con párpados caídos me dice que van al mismo sitio.

-Pero esto no tiene el menor sentido - le digo.
-¿Acaso ha de tenerlo?

> Bajando por una cuesta en Murray Hill me cae una hoja de un árbol encima. Como es verano me sorprendo un poco y de repente me fijo que son periódicos. En la copa hay un puñado de ellos y el viento los va desperdigando por ahí. Trump pasa volando sobre mi cabeza.

> Debe ser el día de las cosas que caen porque mirando por la ventana de casa de repente pasa un latigazo de sombra y veo un paraguas de tamaño industrial que llega volando desde el cielo y aterriza en el patio de luces de forma aparatosa. Seguramente la sombrilla estaba en la terraza de algún rascacielos y le dio por suicidarse. Una suerte que no se fuese a la calle donde podía romperle el cuello a alguien o causar un accidente de tráfico, imaginemos un autobús sin control lleno de niños estrellándose contra una oficina del Bank of America.

> A medianoche me despierto con ganas de mear -¡maldito té japonés de última hora!- y al levantar la taza del inodoro resulta que hay un calcetín dentro. Lo saco goteando preguntándome cómo cojones ha llegado eso ahí pero como no creo en los fantasmas soy el único culpable. > Me llevo un susto espantoso cuando la foto de "gente en un día de nieve en Nueva York" que tenemos colgada en la pared se precipita al vacío sin previo aviso a las 4:03 de la madrugada.

> A pesar de los infortunios, esta noche soñé con la tumba de Tutankamón. Luego recordé que estuve allí hace más de diez años. Por supuesto es un lugar pequeño y fresco, un pasillo largo que da a una habitación más bien cutre. Delante a la izquierda hay un cuarto pequeño. A la derecha hay otro más grande que estaba tapiado y era donde se encontraba el sarcófago, una caja dentro de otra caja dentro de otra caja bis bis bis, muy misterioso todo, vamos. Howard Carter lo saqueó/escavó y luego se hizo famoso por cuestiones azarosas. En la puerta hay un egipcio de cara dormida tras una mesa de madera gastada, todo color ocre. Tras él hay como un casillero. Si te acercas con una cámara te hace el símbolo universal del no y señala la estantería y una caja con una ranura oscura para introducir monedas. Es la única vez en mi vida que le dejé mi Canon a un extraño. Uno no estudia años y lee decenas de libros y vuela en avión y sube por el Nilo y llega al Valle de los Reyes soñando con ser Indiana Jones -entre turistas- para que luego le detenga un miedo razonable a ser robado por una cuantía de miles de dólares. Son las aventuras que siempre soñamos (y anoche la recordé de forma vívida).

> Al despertarme pensaba en lo bonito del idioma y cómo establece una jerarquía de situaciones. Tú empiezas el día en ayunas. Cuando esto se rompe, te des-ayunas. Y hay cientos de ejemplos así. Empiezas sin hacer nada, es decir, estás ocioso. Cuando este estado inicial se rompe, la negación del ocio es el negocio. Así que me como una tostada y me voy al curro, por decirlo de otra forma. > Mientras el tren pasaba por Harlem me enteré de la terrible noticia: el pretexto de división entre la Iglesia Católica y Ortodoxa no fue otro que una divergencia litúrgica, los bizantinos usaban pan fermentado para hacer las hostias y los romanos pan ázimo. Esto sucedió en el año 1054. Sólo he tardado novecientos sesenta y tres años en enterarme.

> Creo que tengo que tomarme eso de los tres cafés al día de forma más metafórica. > Por cierto, en unas horas me voy a Islandia. Tiene una densidad de población de tres con siete habitantes por kilómetro cuadrado (Nueva York tiene casi diez mil novecientos). Pensaré sobre ello mientras me como un skyr.

jueves, junio 29, 2017

Notas aleatorias nº 12

> No había puta manera de estar en casa con el escándalo que montaba la cabalgata del Día del Orgullo Gay pasando por la Quinta Avenida, que está como a treinta metros de mi portal. Se veía un follón de campeonato, gritos, aplausos, banderas de colores y toda la pesca. Me acerqué con la cámara a sacar un par de fotos pero sentí cierto desánimo creativo. Me gustan las fotografías espontáneas y allí todo el mundo, el público, los gays, las lesbianas, los transexuales, los asexuales, los disfrazados, los curiosos, los borrachos, músicos, policías, femmes, osos, colectivistas e incluso refugiados, católicos pro-GLBT, operadas, pre-operadas, pelucas, implantadas, o incluso meros simpatizantes, pero a fin de cuentas todos, eran conscientes y partícipes y voluntarios en una suerte de macrofotografía colectiva. Mi espíritu de cazador se encontró vituperado; no había nada que pescar, allí las imágenes te asaltaban a ti. Sácame una foto, gritaban. Demasiado alto para mi gusto. Así que me fui.

> Recordé entonces con media sonrisa cuando Cecilia en Cuzco pensó que había mucha gente a favor de los homosexuales porque veía en las ventanas banderitas arcoiris. Luego descubrió que no, que era la bandera Inca. Nos reimos un buen rato con eso. Tampoco es que los incas tuviesen bandera exactamente, en realidad es un invento de 1973, de una emisora peruana llamada Radio Tawantinsuyo. La idea gustó y ahora es algo común allí, gorritos, banderas, pegatinas, camisetas y todo eso. Tiene siete colores. La bandera gay empezó teniendo ocho y fue inventada en 1978 por el ex-soldado californiano Gilbert Baker aunque luego fue rediseñada (porque con los colores que tenía se veía mal en los postes de San Francisco) y pasó a tener seis y llamarse LGTB (Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales). Tras el asesinato de Harvey Milk, la bandera se consagró.

Pues nada, que a algunos peruanos no les hace mucha gracia la coincidencia ésta y hay grupos que piden que se olvide el temita de la bandera inca, por muchos gorros que venda. Yo me muero de risa.

> Intentando salir del "parade", como le dicen aquí algunos, me vi atropellado por un señor robusto con una prisa loca. Según me puso el brazo en la cara me dijo "excuse me!!" como si encima fuese culpa mía el existir. Iba dando codazos a diestro y siniestro, un maleducado de cojones. Al verme pisoteado por el mamarracho la ira se apoderó de mi persona y por una vez no me contuve. Le seguí. Continuó igual hasta que llegó a una zona más abierta. Allí se relajó y su prisa se desvaneció como por arte de magia. Y de repente, zas, se llevó un codazo. Pasé a su lado como una centella y según le empujaba le dije "excuse me!!". El tipo no supo qué decir y yo me marché con una sensación de éxito kármico absoluto que tardó horas en desaparecer.

> Pasando por la 48 he visto que los niños del barrio se suben a las bicicletas que hay para alquilar. Como no tienen dinero juegan sobre ellas atrancadas y esquivan coches invisibles a velocidades imaginarias.

> Hoy caminaba rumbo a la estación por Madison cuando cambió el viento y me aplastó un horrible hedor a orines añejos. Había pasado demasiado cerca de una cabina telefónica. Mucha gente no sabe que en Nueva York aún hay teléfonos públicos pero si ves a alguien en ellos es muy poco probable que lo esté usando para llamar a su abuela. Los tíos -porque nunca vi a una mujer hacer esto- se ocultan con la tarima y mean en un vaso del starbucks que luego dejan allí. La cosa queda calentándose bajo el sol de rigor produciendo un olor espantoso, 95% de agua, 2% de sales minerales, 3% de urea igual a 100% de asco.

Para mitigar el desagrado me consuelo pensando que la urea fue descubierta por el holandés Herman Boerhaave en el año 1727. En esa fecha se introdujo el café en Brasil, llegó el primer Amish a territorio americano y fue quemada la última bruja en la historia de las islas británicas, la desafortunada Janet Horne. Y un terremoto en Persia mató a 77.000 personas.

Mediten sobre ello la próxima vez que visiten el cuarto de baño.

martes, junio 20, 2017

domingo, junio 18, 2017

Notas aleatorias nº 11

> Estoy en un bar italiano en frente del Flatiron y me veo forzado por las circunstancias a sacar mi bloc de notas y escribir esto para no olvidarme. Mientras degustaba un café se acerca una pareja de turistas -creo que americanos- y miran la carta en la pared. El chico/señor le dice a la camarera negra:

-Por favor, un... ¿expresso?
-¿lo quiere usted doble o single?

El chico/señor se gira a su mujer y le dice -¿quieres algo?- y ella niega. Por tanto se vuelve y responde:

-Que sea single.

Ardo por decirle al chico/señor que un café doble no son dos pero me reprimo mirando a una mujer asiática que acaba de llegar, me da un codazo en las costillas, pide un nosequé y luego mientras espera recoloca la cucharilla para que no apunte en su dirección (una costumbre China, que da mala suerte).  

Al irme dejo mi cucharilla enfilada para que se joda por el codazo.

> A veces me digo a mí mismo que Times Square no es un sitio tan nefasto, que sólo es gente, pantallas gigantes y algo de ruido. Pero no: es mercadotecnia nivel porno, lucecitas, engañabobos y caspa grasa fritanga telele socorro. Me da algo.

Ayer sin ir más lejos pasé por allí y donde Broadway se cruza son la 7ª Avenida habían puesto un piano para que lo toque el que quiera (que no el que pueda). Pues nada, una chica morena con nariz judía estaba interpretando el jodido Impromptus D935 de Schubert. Y la gente pasando sin más.

> Al salir de una tienda le sostengo una puerta a una señora. Luego viene su hija. Y el chaval. Finalmente -y mucho más lento- un señor mayor de unos ochenta años. Aguanto estoicamente. Según cruza el señor, con una voz grave de ultratumba, melódica, suave, tierna, me susurra casi al oído:

-Thank you very much, you are a gentleman.

Yo no sé qué tenía ese señor en la voz pero me hizo sentir como si acabase de curar el cáncer o algo así.

> Hoy fui a comprar leche de soja y al entrar en el portal había dos vecinas vestidas de fiesta mirándose en el espejo y colocándose las tetas. Una de ellas me vio y le dio la risa.

> Se puso a llover en la ciudad de una forma loca. Qué bonitos son los charcos iridiscentes y las riñas por los taxis a grito pelado.

  

viernes, junio 16, 2017

Notas aleatorias nº 10

-En la segunda mitad del siglo XVI se generalizó en España la frase "pérfida Albión" que básicamente maldecía a los ingleses. Alba, o concretamente "albus", era la palabra celta con la que se conocía la isla y no significaba otra cosa que "blanco", y venía el topónimo por ser el primer color que aparece en el horizonte cuando navegas rumbo Inglaterra desde Francia, es decir, los famosos acantilados blancos de Dover en el condado de Kent (que son formaciones de carbonato de calcio). En el punto más angosto del Canal de la Mancha, el llamado acantilado Shakespeare, puedes incluso llegar a ver Francia si el día está soleado.

Todo esto me pasó por la cabeza hace unos segundos cuando vi que un número 517-343-3111 me llamaba desde Albion, Michigan.

Y bueno, sería publicidad de alfombras.

-Cada tarde, durante todo el verano del 2016, observé comer a Vicente. Cuando luego despareció supuse que o el tren lo había matado o que simplemente había migrado a pastos menos agostados. Luego me olvidé de él. Hasta el otro día cuando dos crías de conejo aparecieron junto a las vías masticando arbustillos. Eran pequeñas, unas bolas de pelo de un palmo. Las llamé Luisa y Mercurio. Del padre no supe nada a pesar de mis continuos esfuerzos fijando la vista en la maleza en busca del menor movimiento. Pero nada.

El martes vi a Mercurio comiendo muy cerca del raíl. Me supo mal pero tuve que gritarle un poco para que le coja miedo. No quiero que le pase nada. Se fue asustado a toda prisa a la calma seguridad de sus arbustos.

Una pasajera asiática me miró desde el andén número 2 como si hubiese algún problema.

-Precisamente volviendo en tren me senté junto a la ventanilla y a mi lado había una chica negra de unos treinta años. Dormía profundamente con el pulgar metido en la boca, como hacen los bebés. Por algún motivo freudiano concluí que debía tener un trauma o algo y me puso triste.

-Para alegrarme me estuve fijando en el resto de pasajeros. El de delante era un señor de unos cincuenta años, latino. Tenía los cascos puestos y veía un vídeo de gente bailando en una boda. No era un vídeo musical ni nada parecido, era una grabación cruda de gente moviéndose, sin protagonistas, calidad primera comunión.

"Estoy rodeado de locos", pensé. Luego me dormí y soñé con Luisa o Mercurio, la verdad es que ni yo los distingo.

sin título


miércoles, junio 14, 2017

viernes, junio 09, 2017

martes, junio 06, 2017

lunes, junio 05, 2017

viernes, junio 02, 2017

miércoles, mayo 31, 2017

Notas aleatorias nº 9

-El otro día había una especie de desfile de músicas y danzas de distintos países. Al cruzar por Union Square había unos niños bolivianos con trajes tradicionales bailando como locos posesos, pero resultaba tan alegre que era imposible no contagiarse. Estuve haciéndoles fotos intentando -sin éxito- no mover los pies al ritmo de la canción. Al irme pasé por delante de uno de estos típicos restaurantes pijos de brunch newyorkino llenos de modernos donde una tipa con gafas de sol Oliver Peoples, monísima, le decía a alguien hablando por su iphone:

-Oh my god, this music is awful (dios mío, esta música es espantosa).

Su tono de desprecio y su dedo meñique apuntando al cielo sosteniendo el teléfono me dieron un fastidio infinito, qué le vamos a hacer.


-Descubrí hace poco (y lo confirmo siempre que puedo) que si en un día soleado cierras los ojos con fuerza y levantas la cabeza, en realidad se ve rojo.

-Llevaba mi camiseta de la NASA (la exploración del espacio para mi es lo más) y nos estábamos tomando algo con unos amigos de Alfonso en una terraza. Entonces uno de ellos me preguntó si ésta era de ese artista famoso que usaba logos conocidos para sus creaciones, muy gráfico. Le respondí que no, que mi camiseta era realmente de la NASA. Quizás y sin saberlo estamos al borde de un mundo en el que una imitación de un Goya acabará valiendo más que un original.

-Entrando en la mencionada azotea me hicieron dejar mi gorra azul con la letra C en la puerta. Código de vestir. Subimos en ascensor y -obvio- había otras personas con gorras puestas. Llegué a ver una verde pistacho, una con tela escocesa y una simplemente sucia.

-Anoche soñé con un hipopótamo que me hablaba. Se había comido a otro que pasaba por allí.

-Hace tres años me encontraba en un restaurante hipster de Green Point, en Brooklyn, comiendo una ensalada de kale, una cosa verde inmasticable con vinagre suficiente como para dejar rubia a la mismísima Nina Simone, que en paz descanse. Miré al techo y me fijé que tenían de estas bombillas vintage tipo Édison de filamento de carbono. Para qué negarlo, son bonitas. Intenté resistir esa oleada de capitalismo que le da a uno cuando ve algo que quiere comprar y confié en que el sano olvido me solucionaría la papeleta bien pronto, pero tachán resulta que no fue así: la siguiente vez que fui a una tienda de trastos va mi memoria y me recuerda la puñetera bombilla. Fui a mirarlas y resulta que si una normal fluorescente vale poco más de un dólar, una Édison cuesta diez veces más. Calculé cuánto me saldría el postureo y me pareció un escándalo.

"No -me dije a mí mismo-, es demasiado. Además nadie se fija en esas cosas, estoy seguro."

A modo empírico compré solo una y aquella noche la instalé prudentemente escondida en algún lugar de la casa. "Fijo que nadie la verá jamás". Y desde aquel entonces 23 personas pasaron por nuestro apartamento delante de la famosa bombilla Édison de filamento de carbono -la llamo la bombilla guay, para abreviar- y nadie notó la diferencia. Este lunes le pregunté a Nichole:

-¿Te has fijado que tengo una bombilla distinta en casa?
-Si, claro.
-¿Si? ¿En serio?
-¿Te refieres a la del espejo en el baño, la del medio?
Si. Esa.

martes, mayo 30, 2017

jueves, mayo 25, 2017

miércoles, mayo 24, 2017

martes, mayo 23, 2017

Notas aleatorias nº 8

Un diner es un restaurante barato americano prefabricado que abre hasta altas horas de la noche y sirve comida basura, es decir, hamburguesas, patatas fritas, sándwich club y tortitas con jarabe de arce o tarta de queso. Los más clásicos tienen cubierta metálica, aunque de esos quedan pocos. En las películas siempre hay una camarera sirviendo un café horrible de forma infinita y resulta que en la realidad suele ser igual.

Como Álvaro se va mañana de Nueva York quería regalarle un par de fotos de cuando fuimos a uno. Alba y él pidieron algo demencial (no hay manera de maquillarlo) pero era exactamente a lo que íbamos. Saqué la Pentax y estuve a lo mío, los clientes de estos sitios suelen ser personajes estilo Sallinger, cuando menos, y te llenan solos cualquier imagen. Para completar el cuadro ayudan los asientos rojo chillón, los suelos en damero, las barras brillantes y los espejos con botellas de sirope y soda; o los baños, que suelen ser un poema.

Este fin de semana -el domingo, que el sabbat están cerrados- fui al laboratorio a recoger el resultado. Chasco total, el carrete se había velado y chao, adiós a los viejos tomando sopa, a Alba y Álvaro luchando con unos huevos con patatas aplastadas o a aquella camarera cincuentona abotonándose la falda.

Amargado, recordé que llevaba en la mochila unas impresiones que habían salido mal del anterior carrete y quería que repitiesen. Me atendía un judío ortodoxo, de estos con tirabuzones y uniforme negro.

-Disculpe, me gustaría que repitiesen estas impresiones que salieron mal.

El tipo me mira y me contesta (todo esto en inglés, traduzco).

-¿Sabe usted lo que son las matemáticas?
-¿Disculpe?
-Matemáticas. Si sabe usted lo que son.
-No entiendo la pregunta.
-Le quiero explicar que si usted intenta imprimir un negativo de 12x6 en un papel de 10x8, no cabe.

Tuve que controlar mi furia instantánea. Zen. Por desgracia, lo conseguí.

-Mire, a pesar de mis escasos conocimientos matemáticos, le estoy intentando decir que en cada impresión salió la mitad de una foto y la mitad de la siguiente. Se les ha corrido la reveladora. ¿Lo ve aquí que se ve la mitad de una calle y en la siguiente impresión se ve la otra mitad?

(el tipo las mira por primera vez)

-Oh, vaya, tiene usted razón. Hay que repetirlas.

Luego me fui. Me pasé todo el día imaginando mundos paralelos y dándole respuestas geniales a la par que elegantes, humillando al señor y dejándole a la altura del betún por impresentable. Explicándole el Teorema de Pitágoras o yo qué sé. Me temo que mi contestación real fue muy poco satisfactoria.

-Vale, gracias.

sábado, mayo 20, 2017

Notas aleatorias nº 7

Luego estuvo este momento en Grand Central. Qcho me pidió que le comprase jamón serrano y cuando llegó el tren me personé en el mercado donde una multitud discurría con cierta parsimonia mirando de lejos/cerca los atunes rojos, las frutas caras y quesos de sabe dios dónde. En la charcutería cogí mi turno como se hace en España, en uno de estos cacharros que siempre son rojos. Cuando me tocó le señalé la pata de jamón y pedí una libra (es decir, medio kilo). Siempre te dan una loncha para probar sobre un papel de estos acerados, es como un ritual donde tú siempre dices sí.

Mientras esperaba aparecieron dos viejitos argentinos que debían superar largamente los ochenta, tenían acento porteño y se estaban preguntando qué comprar. Les interrumpí diciendo que allí el jamón era muy bueno, que lo probasen. Me contestaron que no sabían cómo se decir cien gramos y bueno, los pedí yo por ellos. El señor, que quería demostrar que algo de inglés había estudiado, dijo que le gustaba cortado fino (thin) y en imperfecto inglés pidió lo contrario (thick). Fué fácil de enmendar.

En esa charcutería la caja está un poco aparte. Te dan las cosas y si no es mucho las llevas en persona y pagas. Nadie te controla, claro, que para eso es Grand Central. Le di $25 a una chica negra altísima con cara de tedio y me fui. Entonces me fijé que los dos viejitos se iban con su jamón en dirección contraria y se olvidaban de pagar. Quizás estaban robando a drede o por despiste, no había forma de saberlo. Pero me hizo gracia.

Les adelanté y algo más adelante me detuve en una panadería y compré apresuradamente la mejor barra que tienen, una maravilla oscura integral y pluscuamperfecta de cereales varios. Pagué y justo llegaban a paso lento los dos muy juntos, con el paquetito robado en una mano y agarrados de la otra.

Les saludé nuevamente y les dije que aquel jamón necesitaba un buen pan, así que se lo regalé. No cabían en su sorpresa. Ella me dio un beso, él la mano y me deseó suerte.

(y el cómplice sale de escena)

viernes, mayo 19, 2017

Notas aleatorias nº 6

-Es lo que tiene Nueva York, que pasa cualquier cosa en cualquier momento.

-Hoy, sin ir más lejos, un borracho se metió en Times Square con el coche en dirección contraria. Ya no sé ni a cuántos atropelló el hijo de puta pero como una docena. Y peor, mató a una persona. Por la tarde, en mi rutinaria visita a la piscina, pasé por allí y vi el auto estrellado, casi al lado de la oficina de reclutamiento del U.S. Army. Una multitud de curiosos sacaba fotografías con sus palitos selfie y durante un instante les odié. La policía había acordonado la zona y muchos de ellos vestidos con monos blancos -como los pseudocientíficos de E.T.- pululaban por allí buscando ultrasonidos y posibles conexiones invisibles con al-Qaeda, aunque lo que está de moda es el Estado Islámico, nadie quiere saber nada de los otros. La moda, que no perdona ni a Alá.

-Hoy me asusté mucho. Al mirarme al espejo vi que tenía barba, pelo despeinado y un hoody vintage de Adidas, como me descuide me van a tomar por hipster. Mañana mismo me afeito.

-Estoy justo en este instante en una ceremonia de entrega de premios. Tengo puesto mi traje Corte Inglés que uso en todas las bodas, bautizos y fiestas de guardar. De calzado, unos Camper que son tan cómodos que se puede hasta dormir con ellos. Me han dado un vino gratis y un pastelito de langosta sin langosta. Miro de reojo a un coreano que se sienta a mi lado. En pleno meollo de presentadores, música, proyecciones, gente saliendo al escenario y aplausos, el tipo está enfrascado con su teléfono en ebay pujando como un loco. Fuerzo la vista (llevo gafas de pasta) y veo que le quedan unos segundos para que se acabe la subasta, puja por $275 pero mi retina no alcanza a distinguir qué cojones quiere el notas éste. Veo un contador de tiempo, le queda nada. En ese instante, me llaman y el público aplaude como si me conociese de algo.

-Paso por un Dean & Deluca que pese al nombre extraño es un lugar de sushi y bocadillos. Frente a un espejo, sobre un taburete alto, veo a una señora que hace movimientos regulares adelante y atrás, un poco locos. Se mira al espejo y con cada espasmo hace un sonido gutural como una nota que no es un La ni un Do ni nada de nada, sólo un ruido extraordinario que hace imposible que no mires en su dirección. Lleva lo que llaman aquí un blazer y en España un chaleco, rojo feo con unas letras en blanco que dicen "Jesus is Life".

-Voy a comprar al nuevo Trader Joe's de la calle 32 que está en un sótano de suelo irregular. He de investigar la historia de esa esquina pero por el momento la cosa pinta mal. Hay un edificio espantoso llamado "The Future" con un diseño de balcones horrible que parece más un Escher que un lugar donde vivir, dormir, comer o reproducirse con la calma. Los balcones, diseñados por un infradotado, sólo se ven bien desde un ángulo. Si te colocas a 32º al sur del edificio, fugan y son bonitos. Cambia un puto grado y verás que son un falsete impracticable y estúpido. ¡Como si no fuese un inmueble de dos millones de dólares por barba! En fin, desesperado bajo las escaleras mecánicas del supermercado y busco mis kiwis, mi soja y mis algas nori de siempre entre otras cosas más normales. Pago y al salir veo un cartel que dice: "great values and even better food" (grandes valores e incluso mejor comida). No sé qué drama mental tiene esta gente que no le basta con venderte cosas envasadas, parece que de alguna forma han de convertirse en tu psicólogo o en una especie de secta en la que uno compra ya no por coincidencia (es el que queda más cerca) sino por principios. Tuve que reprimir el impulso infantil de dar una patada o ir corriendo a un deli a comprar patatas o algún café de mierda pero bueno, no lo hice porque ya tengo tres botes de Lavazza en casa. Y es que en realidad en la oficina nos dan café gratis pero me gusta ponerme uno en taza en casa y sentarme en la mesa a tomarlo mientras hago un sudoku, me recuerda a mamá y me gusta. Ella solía -ya no toma café- beberlo en la cocina de Santiago, cerca de la ventana. Y si bebo vino pienso en el abuelo que un día muy serio me dijo que podía pedirle cualquier cosa salvo vino. Lo tomaba en un vaso inconfundible de Cruzcampo. Es curioso cómo se nos anclan recuerdos a cosas tan simples como una bebida, unas escaleras o una foto. Y los humanos, que lo aprendemos todo por mirar y copiar y copiar y copiar y copiar, obtenemos por simpatía la sensación completa de un evento complejo con la simple y mecánica repetición de un elemento simple que formara parte del mismo.

-Mientras espero a Marcos y María surge una pelea en frente del Walgreens. Son un montón de chicos negros que le están pegando a otro -también negro-. Mi afán de Capitán América no me lleva tan lejos como para intervenir así que no me lo pienso ni un segundo, saco el teléfono (un iphone 5S del año catapum) y llamo a la policía. Le digo al señor que veo una pelea con unos treinta tipos. ¿¿¿Treinta??? -dice-. Si -sentencio-. Luego pongo el cronómetro. Pasan 50 segundos hasta que llega un coche azul y blanco con sirenas y todos salen corriendo. Luego otro y otro y otro. En tres minutos hay casi 10 coches de la NYPD y ni un sólo adolescente. Ya no es la primera vez que llamo, por supuesto, en Harlem lo hice varias veces. Una vez vi una pelea muy fea y llamé. Otra un tipo pegando a su mujer. Y en Midtown, dos gays dándose de hostias -llamada- y una maleta abandonada junto a Grand Central -llamada-. Antes me gustaba intervenir pero sinceramente apareciendo cadáveres en Central Park a uno se le quitan las ganas de llegar a mitad de disputa y decir con voz de Papá Noel eso de "wowowowoowoooo". Aunque lleves barba de hypster (y gafas de pasta).

-Frente al Mogador, paseando con Marcos y María, vemos a un tonto que se ha subido a un árbol. Como tengo eso que llaman "vértigo ajeno" lo paso fatal. Es decir, yo me puedo jugar el pescuezo lo que me dé la gana pero resulta que si veo a alguien en peligro, pues lo paso mal. El chaval demostró sus dotes arácnidas moniles y se bajó sin problemas. Le hice una foto.

-Marcos era mi amigo hace 25 años y luego un cuarto de siglo sin verle. Vino a la ciudad con María, su mujer. Me intimidó un poco su forma de ser directa y cálida. Yo es que soy lo que decimos en Galicia "un toxo" y antes me muero que mostrarle aprecio. Levanto una ceja, les invito a cenar, les hago fotos y gasto una broma. Eso, en términos de toxo, es un amor casi incondicional. Intento superarme a mí mismo pero por definición es imposible. Cuando se van los echo de menos, pero no lo saben.

-Camino por Madison cuando poco a poco se pone el sol. Elevo la vista a los rascacielos cercanos y me aplasta de repente un naranja brillante que baña suavemente unas fachadas. Siempre que noto felicidad pienso en Ceci, ojalá estuviese aquí para verlo. Un golpe de luz, color, saturación y primavera, todo a la vez en Celcius o Fahrenheit, qué coño importa eso ahora. Mientras lo miro embelesado pasan unas chicas judías a mi lado riéndose de algo. El sol de apaga. Suena el runrún del tráfico, pasa un repartidor en bicicleta, oigo una ambulancia a lo lejos, huelo el asfalto, siento el calor pegajoso del cemento y la acera y un único pensamiento me invade.

sin título


jueves, mayo 18, 2017

miércoles, mayo 17, 2017

Sekhmet


lunes, mayo 08, 2017

miércoles, mayo 03, 2017

Notas aleatorias nº5

-Durante un instante tuve la tentación de descubrir qué pasa si haces caso a pies juntillas a todo el spam que te llega. Miré la carpeta donde se almacena y resulta que tengo unos treinta o cuarenta correos de supuestas mujeres francesas que me adoran y quieren acostarse conmigo, "Je suis dispo cette semaine", "J'adore ta photo !", "Tu me fais trop craquer et ...". Luego una compañía cosmética me ofrece un regalo de $400 de bienvenida que podría recoger, Autobiz vende mi coche en menos de una hora, Evo me da una tarjeta con 5000€ de crédito sin recargos, Horton me ofrece un trabajo donde no tengo que hacer nada y me pagan 70.000 al año, Wonderbox ofrece (en francés) algo que no entiendo al 16% de descuento, otros me venden vino un 30% más barato, me ofrecen una dieta super popular, una reforma de la casa, 5 regalos por una sola compra, medicinas a precio canadiense, los secretos del aceite de coco o hierbas que disparan mi testosterona un 40%, incluso tengo un correo de Unicef para que les pague nosequé o uno de Nancy Sellers que es una experta en reorientar carreras profesionales truncadas.

No sé, algo me dice que si juego a eso jamás conocería a Julie, Jenny, Rose, Fabienne o Zoé (o pagaría por ello). Perdería la casa y el coche. La tarjeta de crédito jamás llegaría y ya podría esperar sentado mis regalos, premios y todas esas maravillas al alcance de la mano. Si insistiese mucho mucho quizás conseguiría un cupón descuento, un bote de ibuprofenos llegados de Vancouver o acabar en la comisaría de policía más cercana por un arranque nervioso episódico. Ya no suena tan bien.

-El sábado fuimos a ver el partido entre el Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona. El partido estaba empatado y en el último minuto va Messi y mete un gol. El bar (que era una peña barcelonista) por poco se viene abajo. Gritos, alaridos, risas, abrazos, cánticos. Fiesta total. Un par de minutos más tarde estamos pagando y escucho a dos yankees detrás de mi, uno le pregunta a otro (en inglés): "oye, ¿cómo han quedado al final?".

-Caminando por Midtown nos paramos en un semáforo. Se me acerca una chica y me pide que por favor le haga un cumplido. Le digo que no soy muy bueno con eso. Insiste por favor. Le digo que tiene unos zapatos bonitos. Da las gracias y se marcha.

notas aleatorias nº4

-Ayer pasé por la calle 47 donde los judíos venden diamantes. Ninguna de las tiendas se molesta en poner una reja metálica o algo así porque no dejan una sola piedra preciosa o joya en los escaparates. Sólo se ve fieltro negro y algún busto desnudo. A pesar de ello había un coche policía allí parado -lo veo siempre en el mismo sitio- y dentro había dos mujeres policía que estaban cagándose de la risa por algo. Una daba golpes al volante de tanto reir y según me alejaba por la calle vacía sólo se escuchaban sus carcajadas a pleno pulmón. Intenté contenerme pero no pude evitar sonreir.

-Juan Carlos y yo salimos del tren y entonces me desoriento y me voy en la dirección que no es. Él me llama y caminamos juntos hasta Grand Central en medio de un río de gente. Un tipo se ha detenido y molesta bastante a la multitud, según le adelantamos veo que se ha parado a jugar con su Nintendo.

-En la Avenida Madison por la noche una mujer sin techo está sentada en un portal. Hace bastante calor y ella ha puesto una sábana en el suelo para dormir allí. Me mira a los ojos.

-A pocos metros, un chico camina en mi dirección y baila como un poco loco pero no lleva auriculares.

-Ayer en el estudio fui al baño y alguien estaba viendo la CNN en la taza de al lado. Escuché las noticias sobre Siria.

-En el vestuario de la piscina hay dos chicos portorriqueños que hablan en español pensando que nadie les entiende. Ayer uno contaba un lío de fin de semana con otro tipo que al parecer "le llegaba a la rodilla" (palabras literales).

-Al entrar en el recinto de la piscina resultó que no había nadie. Miré los rascacielos por la ventana, estiré y salté al agua. Entonces comprendí el motivo de aquella repentina soledad, habían apagado la climatización y el agua estaba congelada. Tuve un recuerdo inmediato de aquellas mañanas en Galicia en la playa cagados de frío y muertos de risa (como las policías). La morriña aguantó 23 minutos.

2:36pm en Ramala


jueves, abril 20, 2017

1 PM


8 AM


martes, abril 18, 2017

lunes, abril 10, 2017

notas aleatorias nº3

-Ayer por la noche pasaba frente al Empire State cuando un señor se vino abajo. Mientras estaba tumbado en la acera tres o cuatro paseantes se reunieron a su alrededor y una señora llamó a una ambulancia. De repente no muy lejos veo a otro señor que mira hacia la escena y viene corriendo. Al llegar al tumbado pasa súbitamente de largo y agarra un Uber que le esperaba en la carretera. Se gira y llama a la mujer con aspavientos.

-Junto al Madison Square Garden veo a un señor negro que está hablando por videoconferencia con alguien y le está mostrando los edificios de alrededor con la cámara. Me fijo que lo está haciendo al revés, salen los de atrás y boca abajo.

-A media tarde me siento a tomar el aire y un té frente al Flatiron, luce un bonito sol de abril. Alrededor de mi en las mesas hay como veinte personas también sentadas. De ellas (aparte de mi) solo dos no tienen un teléfono en las manos.

-En una acera aleatoria veo a una madre que quiere que la hija le de un beso. La niña se aparta con un empujón y la madre forcejea. Paso de largo y no sé como acaba la escena.

-Pasa una anciana con unos patines en línea a toda velocidad. Bajo el brazo lleva una barra de neón (apagada, por supuesto).

-Hay un periódico latino en la ciudad que se llama El Especialito. No puedo evitar el rollo este infantil de que me haga gracia.

-¿Cómo puede haber taxis en Nueva York que anuncien locales de striptease como "NY Dolls"? Es inconcebible.

-Ahora paso por Chelsea y me fijo en que la gente de aquí parece disfrazada de gente de Chelsea.

-Hablando del barrio, me he acordado que una vez Ceci y yo decidimos estar dos días sólo comiendo fruta. A la media hora paseando por aquí vimos una trattoria y mandamos todo a la mierda. Felicidad total.

notas aleatorias nº2

-Carlos y yo vimos a un señor anciano -un homeless- que se caía, en los bajos de Grand Central. Le ayudamos a levantarse. El pobre hombre se había meado encima y temblaba, debía tener como noventa años. Apenas pesaba el señor.

-Me crucé con un revisor de tren que hace un par de años que no me ve. El tipo me saluda llamándome Picasso (porque soy de España y dibujo). Me sorprendió mucho que se acordase de mi.

-Tengo un vecino al que la novia siempre lo humilla en el ascensor. A veces le dice gordo delante de mi. Esta mañana bajé con ellos y reconozco que estaba esperando a ver qué perla le soltaba pero entró una señora con un perro y se desvaneció el momento.

-Ayer iba en el metro al lado de dos porteños que iban riéndose de los gallegos. Por lo que entendí, creo que se equivocaron de estación pero no les dije nada. Luego me sentí mal por vengarme de forma infantil.

-Entramos a comer un knish de manzana y queso y entraron dos americanos que nunca lo habían probado. Les recomendé el de espinaca y eligieron el de patata.

-Estaba poniendo la lavadora cuando vi al casero y le dije que el telefonillo no funcionaba. Que llame al dueño, así que lo hice y éste me dijo que avise al casero. Paradojas como ésta no pueden ser buenas para la continuidad espacio-tiempo.

notas aleatorias nº1

-Caminando por Houston con McDougal veo a un señor negro limpiando las canchas de juego y mirando a tres tipos jugando al criket; se ríe de ellos.

-En la Quinta Avenida, llegando al arco de Washington, un niño pierde una bota en la acera y se da la vuelta para recogerla; justo un taxi está entrando para dejar a un pasajero en una área privada y la madre al verlo grita, agarra al niño por la capucha -sale volando- y le salva de ser atropellado.

-En Prince Street una señora con un abrigo largo de unos 50 años me sonríe según paso a su lado.

-En el supermercado Trader Joe's compro la última botella de kombucha con jengibre y una chica que se acercaba me mira mal.

-Camino delante de tres señoras argentinas con acento porteño justo al lado del Empire State; dos de ellas se mofan de la tercera porque ésta quiere caminar hasta el hotel en vez de ir en taxi.

-En Chinatown el nombre del pad thai se borra por completo de mi memoria.

-En la autoescuela el instructor nos cuenta que un amigo suyo era vendedor de heroína y sacaba más de $100k al mes; ahora ese señor no tiene dientes y vive en la calle.

-He descubierto que las croquetas fueron inventadas en Francia. En Japón se llaman コロッケ, es decir korokke, y fueron introducidas por los españoles en el año 1900. Tirando del hilo descubrí que Nagasaki la fundaron los portugueses en 1571.

sin título

viernes, abril 07, 2017

jueves, marzo 30, 2017

miércoles, marzo 29, 2017