lunes, octubre 16, 2017

martes, octubre 03, 2017

lunes, octubre 02, 2017

miércoles, septiembre 27, 2017

martes, septiembre 26, 2017

Notas aleatorias nº 16

>> En general me defino como una persona anti-nacionalista porque me parece pobre esa necesidad de poner etiquetas y barreras, ya no digamos el considerarse mejor que otra persona por ser de aquí o allí. Esto no sólo se refiere al nacionalismo catalán o gallego sino también al español, europeo, americano o zulú. A pesar de esto me parece que la respuesta del Gobierno a la reclamación catalana es inmensamente lamentable y que el verdadero problema que tiene que resolver no es el cómo detener un referéndum ilegal sino el cómo convertirlo en legal. Si la Ley no lo permite pues se cambia la Ley, que para eso la hemos escrito nosotros, no ha caído del cielo impresa en tablas de adamantium en un meteorito estelar. Veo con estupefacción que los medios de comunicación "españoles" se dedican a difamar con todo lo que tienen a los catalanistas de pro, hoy sin ir más lejos me dio la risa loca al ver que El Mundo publicaba un artículo sobre el tatarabuelo de Artur Mas informando de su condición de esclavista ¿Tenemos tres años o qué? Anacronismo aparte ¿es responsable este señor de los actos de sus antepasados? ¿acaso eso le deshonra de alguna manera? Que nos detengan a todos porque la estadística dicta que algún ancestro suyo o mío o mutuo violó a alguien durante el siglo XVII, pasó a varios por la espada en el medievo, injurió a algún morisco o judío, robó o faltó al saludo en tiempos del Imperio. En fin, que no me da la gana de considerar a los catalanes como unos pobres desgraciados mal aconsejados. Que voten. Y si es que no, pues seguimos con la Liga. Y si es que si, pues tendré un sello más en el pasaporte cuando les visitemos en enero para comer unos calçots en la Costa Brava. Y todos felices.

>> Sigo con mis clases de francés en el Empire State. Se entra por una puerta giratoria en la calle 34, hay un pasillo de tres pisos de altura estilo art decó con formas geométricas doradas y plateadas sobre negro. Hay empleados uniformados de rojo por doquier, tres de ellos tras una mesa gigante llena de monitores donde te toman una foto y te dan un código de barras. Te escaneas y pasas unas puertas rotatorias y en una pantalla táctil pulsas el piso que quieres. Sesenta y tres. La pantalla brillante te dice qué ascensor te lleva ahí, hay diez (de setenta y dos totales). Entras y no tiene botones ni nada, sólo un número que indica en qué planta estás. Sales, literalmente, disparado arriba. Al llegar mareado por la velocidad y el patrón anisotrópico de la puerta, se abre un lugar en obras con muros viejos, viejos tubos de correo, cañerías vistas, pasillos mal iluminados, puertas gastadas y apariencia años cuarenta. Todo parece escaso hasta que ves una ventana y el sol se está poniendo sobre Nueva York y hay miles y miles de azoteas brillando con luz anaranjada, mortecina y otoñal. Je pense que c'est très agréable. Bien que les murs, ceux de Lugo.

>> Esta semana me crucé con un negro de dos metros, gigante, con traje de ejecutivo y un chupete de bebé en la boca. También con una señora con la cara pintada de rojo, con una polinesia con un papagayo y un tipo que bailaba solo mientras esperaba a que el semáforo se pusiese blanco. En Nueva York hay de todo menos semáforos con hombrecitos verdes.


>>  Estoy en el supermercado comprando jamón serrano y hay un tipo a mi lado eligiendo unos chorizos. Tiene dos en la mano y mientras revisa la etiqueta de uno, le llaman por teléfono.

-¿Si, amor?

(ruido en el teléfono, alguien hablando)

-Si, estoy aquí en Grand Central comprando queso.

sin título


lunes, septiembre 25, 2017

viernes, septiembre 22, 2017

jueves, septiembre 21, 2017

miércoles, septiembre 20, 2017

martes, septiembre 19, 2017

lunes, septiembre 18, 2017

viernes, septiembre 15, 2017

jueves, septiembre 14, 2017

miércoles, septiembre 13, 2017

martes, septiembre 12, 2017

lunes, septiembre 11, 2017

Notas aleatorias nº 15

>> Al volar a América desde Europa uno pierde seis horas de vida. Crees que las vas a recuperar algún día pero no es cierto. 

>> Se desconoce si la palabra palangana (usada por los buscadores de oro) viene de la palabra ibérica "palaga" (pepita de oro). Investigando eso me enteré que palangana en Perú es sinónimo de pedante; el asunto viene de cuando los negros -y chinos- fueron liberados de su esclavitud. Si se lavaban la cara o manos la gente los tenía por fanfarrones, como que querían ser más de lo que realmente eran. Unos creidillos.

>> Voy sentado en pasillo en la zona turista de un Boeing 787 rumbo a Barcelona desde Newark. A mi lado hay dos americanos hablando sobre España. Uno le pregunta al otro:

-¿Oye, esto está pegado a África?
-No, hay un hueco.

>> Una señora argentina llamada Maria Cecilia nos ha alquilado una habitación junto a las Ramblas. Saco fotos a los tejados catalanes y luego voy a por agua. En la cocina está la dueña frente a una mesa con vino, queso, jamón serrano, ensaladilla rusa y paté de lo-que-sea. Mientras lleno el vaso, con la boca medio llena, me explica que su hija es vegana y ha programado un mes de desintoxicación para ambas. Empiezan mañana. Hoy se está poniendo ciega de todo.

>> Pasamos a medianoche por una calle en Nueva York donde alguien ha tirado un colchón. Hay un tipo bien vestido, con gafas de sol, fumando, que se ha tirado sobre él y está dando vueltas como una peonza. Parece feliz.

>> Lo malo de la vida tal y como se cuenta es que puedes pillarte la mano en una puerta y luego escribir unas notas como éstas y que nadie se entere de que en realidad te palpita la sien de dolor. Me jode pero es inevitable.

>> Hoy empiezo mis clases de francés. Han cambiado la oficina y resulta que son en el Empire State. Como es 11S, podré ver las torres gemelas de luz desde un piso 68.

>> Ayer mismo fuimos a mirar un apartamento para alquilar en Park Avenue. El portero era un señor albanés de gafas de culo de vaso que nos recibió de manera un poco hosca. Nos dijo que esperásemos en unas sillas del hall. Pasó un vecino. Luego una familia. Luego una chica salió del ascensor mientras el sol de media tarde se esparcía por los azulejos y dilataba la espera. En esto llega una señora mal encarada con un perro y le dice al portero que tiene que llamar al exterminador, que tiene un asedio de ratones o cucarachas en su casa. El pobre tipo le contesta que mañana -hoy- estará hecho. La mujer se va.

Hubo un largo silencio en el portal. Tras eso se oyó la voz del hombre preguntando.

-¿Han escuchado eso?

Otro breve silencio, y luego.

-Si.

sin título


viernes, septiembre 08, 2017

jueves, septiembre 07, 2017

jueves, agosto 31, 2017

miércoles, agosto 30, 2017

breves notas sobre los 42 años

Me llevó muchos años entender por qué odiaba los cumpleaños: de pequeño solía pasarlos en Extremadura, en el pueblo de mi madre; allí algunos de mis amigos eran bastante pobres, apenas tenían nada y para ellos un simple soldado de plástico de aquellos verdes era un juguete valioso. Me daba una vergüenza espantosa invitarlos a una merienda donde habría algún regalo y Fanta de naranja y sándwiches de Nocilla que ellos jamás probaban. Simplemente no quería que se sintiesen mal por mi culpa. Por eso cuando a veces mis padres anunciaban que no habría fiesta porque regresábamos a Galicia el 31 -el fin del estío- yo en realidad sentía un gran alivio.

Así que esos pequeños detalles que suceden cuando uno es canijo ahí se quedan y dan vueltas y vueltas con la Tierra y el Sol y un buen día eres mayor y odias los cumpleaños y no tienes ni la menor idea del motivo. Puedes pensar que es por la edad, que te jode hacerte viejo, pero eso es una tontería. Nadie en su sano juicio quiere morirse pero como no podemos evitar el paso del tiempo al menos podemos disfrutarlo y eso es exactamente lo que creo que hago. Veamos cómo.

Me pasé casi un tercio de mis cuarenta y dos años durmiendo. Pues como todo el mundo. Mi media de sueño son siete horas. Soy materialmente incapaz de dormir más de ocho aunque el día anterior hubiese subido el Himalaya (lo sé por experiencia). Sin embargo tengo una vida onírica fantástica y últimamente suelo soñar con viajes con Ceci a playas que no existen; en ocasiones mi abuelo Vicente se me aparece y mi pesadilla recurrente más temible es que se produce una revisión de los archivos escolares del Colegio Peleteiro y resulta que tengo que repetir un examen de Matemáticas de 2º de B.U.P. o mi bachillerato y la carrera universitaria dejarían de tener validez. Al infierno.

Otro tercio de mis cuarenta y dos años lo pasé trabajando. Fabriqué cosas -muchísimas- en ese tiempo para dos películas de la 20th Century Fox; una se estrenará el mismo día que Star Wars (mala idea) y la otra unos meses después. Construí ciudades de las que no puedo hablar todavía, coches que no puedo enseñar, así como helicópteros, árboles, piedras, flores, templos e incluso tuve que modelar Atocha y doce mil tornillos de vías de tren. Aparte de eso ayudé lo que pude a dos estudiantes de la School of Visual Arts de Nueva York para que se graduasen. También escribí un par de cortos, empecé uno de ellos y un videojuego con Alfonso sobre un laberinto con Ariadna y el tristemente famoso minotauro. Le escribí un boceto de guión a Sabina para que hiciese su cómic -ella puede- y colaboré con las fuerzas restantes en "Kafka's Doll" y "La Noria" (de Bruno y Carlos). Ah, completé un Inktober con 31 dibujos y estuve a punto de mudarme (lo cual es un trabajo en sí mismo). Vendí durante mi año cuarenta y dos la cantidad de siete dibujos por un monto total de $115 lo cual me convierte en una ruina con patas.

Y el último tercio lo usé como pude. Con Ceci fuimos a Rusia y descubrimos que la gente allí es rara pero maravillosa. Fuimos en barco por el Volga, paseamos por el Kremlim, exploramos Yaroslavl, Tver, Úglich, Myshkyn, la triste Cherepovéts, Kostromá y Plyos. También estuvimos juntos en Francia comiendo caracoles y visitando las catacumbas de París donde mi imaginación se desbocó para desgracia de mis amigos con los que juego a Dungeons & Dragons. Finalmente me reencontré con ella, tras unos tristes meses separados, en Islandia. Caminamos junto a un glacial y vimos el sol a las 2 de la mañana sobre un horizonte impasible. Ahora estamos felices como perdices maldiciendo a ese verano que no fue por esos días de playa que no tuvimos y ese calor que no sucedió. Intento soslayarlo con vasos de leche de cabra -le encanta- y panecitos con dulce de leche -le encanta multiplicado por cien-. En fin, fue un año largo. También volé a Montreal y una de las amigas con las que fui me dejó de hablar al poco tiempo sin motivo aparente; sorpresas de la vida. Con Oli viajé también aunque de otra forma, fuimos visitados por Rama y nos hicimos íntimos de Geralt y Nuevededos pero aún nos quedan muchos mundos por visitar. Con Alfon sufrí todos los dramas imaginables jugando al Bloodborne y me arrastré por los campos del Rocket League como una estrella en pleno ocaso. Con Chema, Fer, Jesús, Daniel y también Alfonso, nos convertimos en el terror de una isla abandonada de la ex Unión Soviética jugando al Battlegrounds. Le di a un tipo a 349 metros de distancia. En Akenar sucedieron todo tipo de aventuras y se murió Otiluke frente a Rakel y Debo, pero esa es otra historia. Juegos aparte, tuve la suerte de conocer a Alba y Álvaro y se me hizo una demostración fehaciente de que se puede hacer bechamel en los Estados Unidos. Adopté a Carlos por unas semanas, la única persona que conozco que viaja con menos cosas que yo -llegó del Caribe con una bolsita de asas y lo puesto-. Descubrí la comida georgiana de manos de Juan Carlos. Nichole y Alfonso decidieron casarse así que los tuve de visita en Nueva York. Por la ciudad también pasaron Marcos y María, a él hacía un cuarto de siglo que no lo veía, tiene un cuadro colgado en el armario. Camila también vino para desoír mis consejos pero igual me alegré mucho de verla. Y me tomé un vino relámpago con Majo y Álex.

El día que el Barça le metió el 6-1 al PSG corrí a abrazarme con Erik con la cara desencajada de felicidad. Justo al revés que cuando Trump ganó las elecciones; no sabía dónde ir ni qué hacer así que salí de casa e intenté de veras colarme en su fiesta en el Hilton que está a unas pocas manzanas de nuestra casa. Sobra decir que no lo logré.

Sabina me ayudó a sacar el carnet de conducir del Estado de Nueva York. Nos divertimos mucho viendo el lugar desastroso donde hacen el examen, bien podría pasar por un set de The Walking Dead.

Saqué este año aproximadamente unas 6971 fotografías. Hice un mes temático de fotos de ciudades donde el arquitecto mexicano José Luis Parella se pudo lucir por sus cualidades deductivas y de observación. Lo pasé genial tocando los huevos.

Torturé a mi familia con mensajitos de wassup y llamé a mi madre siempre que pude. Intenté organizarle a Javi un buceo que jamás sucedió. Raquel vino de visita y fui con ella en teleférico y regresamos en barco desde Rockaway al atardecer (aunque ella se fue abajo). Desde el JFK un taxista marroquí intentó ligar con ella.

El resto del tiempo se fue en pasear, dibujar, ver películas de baja calidad, cocinar, ir al supermercado, nadar, andar en bicicleta estática, ir en tren (86 minutos cada día laborable entre ida y vuelta), leer, maltocar el piano, ordenar la casa, desordenar la casa, pintar mapas, vender cosas por craigslist, ir al bosque, hacer café, comer chocolate, beber kombucha, lavarse el pelo, afeitarse la barba, torturar a los que me rodean con chistes malos y practicar mentalmente al mus para poder vengarme de Paula y compañía, algún día.

Y vi un eclipse. Y sí, hoy hace veinte años que se murió Lady Di aunque para ella el tiempo es igual a cero.


Eso es todo por ahora. Escribo esto en los últimos minutos de vida en los que tengo 42 años. Me impresiona pensar que jamás en la historia del Universo volverá a suceder ese hecho aunque tampoco hay dos tortillas de patata iguales ni dos besos iguales. Les aprecio mucho; hoy han gastado un tercio de su tiempo presente en leerme. Es un buen regalo de cumpleaños.

(sonrisa)

una ciudad


martes, agosto 29, 2017

lunes, agosto 28, 2017

viernes, agosto 25, 2017

jueves, agosto 24, 2017

notas aleatorias nº 14

> Como no teníamos gafas especiales, durante el eclipse solar usamos una radiografía de mi tórax doblada repetidas veces para poder presenciar el evento cósmico. Mucha gente ávida de comprobar cómo la luna se interponía entre la enana amarilla y nuestro planeta acabó atravesando mis costillas con su mirada. Creo que ignoraban la edad de la estrella (unos 4500 millones de años) y que si el Sol fuese una persona rondaría los 42 años. Como yo. Ya saben lo que queda de Tierra.

> En el gimnasio al dar el nombre me escuchó un señor colombiano, de Medellín (es decir, paisa, que viene de "paisano" o "montañero"). Me dijo que había conocido a otro Ramón López en su ciudad natal. Era policía, lo habían asesinado los hombres de Escobar.

> Ceci y yo fuimos al Ikea a malcomprar un par de chorradas. Como todos son iguales, los que estuviesen en uno me entenderán: salimos de la tienda y llegamos al almacén donde tienes que buscar tus códigos y cajas. Allí nos hicimos con un carrito. Y bueno, era domingo en Brooklyn de modo que estaba lleno de familias ortodoxas. En un momento dado no pude resistirme y me fui corriendo con el carro, salté sobre él y tuve unos diez o doce metros de felicidad absoluta, locamente disparado a grandes velocidades y sin el menor control. Aterricé como pude evitando unos espejos de milagro. Al bajarme me giré y había unos siete niños judíos (niños-abuelo, los llamo yo) pasmados mirándome fijamente. Oh yeah!

> Anteayer soñé que un meteorito impactaba en el Océano Índico y como consecuencia el mundo se quedaba sin electricidad. Luego estaba en el Campus Universitario, en Santiago, frente al estadio de atletismo. En el suelo había castañas y se escuchaba el sonido del viento en los árboles. Intenté llegar a la carballeira que hay abajo al lado antes de despertarme para ver qué tal estaba; no lo conseguí.

> Fuimos a la playa de Rockaway el sábado y el día fue bastante bien pero se mojó mi libreta de Dragones & Mazmorras. Creo que se perdieron varios kilómetros de subterráneos de la ciudad de Akenar, la vieja fortaleza sepultada por un cataclismo, un laberinto de escaleras y un alfabeto de runas svardas que había dibujado para escribir enigmas y acertijos como "littera me pauit, nec quid sit littera noui" (las letras me alimentan, pero no conozco qué letras son).

> Volvimos en barco y creo que por dos dólares y setenta y cinco centavos es lo mejor que uno puede hacer en Nueva York.

> Si alguna vez usted se encuentra en Islandia subiendo por una montaña volcánica con su pareja, el viento de cara, el cielo brillante sobre su cabeza, las cimas escarpadas a lo lejos y esa sensación de ser especial en la punta de los dedos, sólo hay una frase que pueda arruinarlo todo:

-Cariño, creo que ese calcetín sucio del suelo es tuyo.

miércoles, agosto 23, 2017

martes, agosto 22, 2017

lunes, agosto 21, 2017

viernes, agosto 18, 2017

jueves, agosto 17, 2017

miércoles, agosto 16, 2017

jueves, agosto 10, 2017

jueves, agosto 03, 2017

martes, agosto 01, 2017

jueves, julio 27, 2017