miércoles, abril 29, 2009

lunes, abril 27, 2009

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Intento escribir atontado por el sueño. Pensé en hablar de aquellos días en los que nos perdíamos por los barrios de Karak buscando algo de comer muertos de hambre, falafel, hummus, pan -que le dicen jopesh-, swarmas, pasteles dulces con pistachos, naranjas inmensas, ensaimadas de coco, tabuleh, patatas fritas, té con menta y café turco. Joder, qué paraíso. Lo voy a dejar aquí que igual me despejo y a ver de dónde saco yo un kilo de garbanzos a estas horas. Y comino, importantísimo.

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Bajé como unos ocho metros, compensar me resultó más fácil de lo habitual. Me gustaba que el agua estuviese más fría abajo e intenté quedarme allí. Acaricié la arena. Perseguí a una nube de peces que flotaba alrededor de un peñón de coral. Curioseé las estrellas azules. Evité los erizos de mil púas venenosas. Y de repente, en una cuevecita más pequeña que mi índice, vi un pececillo de ojos saltones que se había agazapado a mi paso. Le sonreí y se escondió. Hice como que me iba y, poco a poco, asomó los ojos de nuevo. Volví y se escondió de un salto. Aún repetimos por una tercera vez. Mientras subía a por aire seguido por mis propias burbujas pensé que ese pobre pez -enanísimo- me había hecho más feliz que muchas personas que conozco.

domingo, abril 26, 2009

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Es increíble la sensación de caminar por el desierto bajo la luz de la luna con los ojos cerrados. Sabes que no vas a chochar con nada ni hacerte daño -es imposible- pero tu instinto te dicta que abras los ojos por dios. Luchas contra él y los mantienes cerrados. Y así, caminando a solas con la arena y tu respiración entrecortada de repente te eschuchas palpitar. El mundo se desvanece. Todo pierde y cobra sentido a un tiempo. Vuelve el miedo al daño. Vuelves a contenerlo. Sigues caminando. Bajo la luz de la luna.

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Gran Vía, ayer mismo a las cuatro y media de la mañana. Caminaba solo, las manos en los bolsillos, mi gorra de los Yankees, escuchando música con mi iPod, los coches pasando, la gente borracha por aquí y allí. Una mujer negra muy guapa que estaba en una esquina salió sonriéndome -una puta- y se me enganchó del brazo siguiendo mi paso. Me hice el distraído. ¿Quieres follarme? Me dijo. Fingí no oírla y sonreí. Me quitó el auricular de la oreja derecha y se lo puso para oír lo que escuchaba en un gesto exquisito. Molly, Mychael Nyman. Lo escuchó unos segundos eternos y dijo:

-Que si quieres follarme.
-No, gracias.
-¿Por qué?
No quería sonar violento. Me inventé una excusa.
-No me gustan las chicas.
-¿De veras? -Me miró de arriba abajo- ¿Estás seguro?
-Claro.
-Pues no pareces gay.

Entonces se soltó y la dejé atrás. Por supuesto no volví la vista.

viernes, abril 24, 2009

Ciudad

lunes, abril 20, 2009

miércoles, abril 15, 2009

martes, abril 14, 2009

Chico

lunes, abril 13, 2009

Hombre sentado



Edu y yo vimos a este hombre vendiendo en la bocacalle, era demasiado tentador hacerle una foto pero estaba muy cerca y era un poco violento. Así que le engañamos como a un niño; Edu se puso a señalar al fondo de la calle y hacer aspavientos y él le prestaba atención embelesado. Y yo hacía lo propio.

Fue divertido pero luego nos sentimos un poco como escoria.

domingo, abril 12, 2009

Niño con dos botellas de agua

Jordania, 7

Me gustan esos primeros momentos después de regresar. Las cosas mas tontas se convierten en especiales, cruzar una calle silenciosa en Alcobendas, llevar la mochila llena de polvo del desierto y pasar junto al Opencor, ver mi coche aparcado a lo lejos, el olor amable de mi casa, el agua limpia, la ropa doblada encima de la cama, un vaso de té olvidado días atrás sobre la mesa -como un fantasma-. De camino incluso entré en una tienda y me costó hablar con el señor sin que fuese en inglés. Las fotos amontonadas en el disco duro en el fondo de la mochila -miles, dios mío-. La ropa sucia en la lavadora medio rota. La barba por afeitar para volver a ser una pieza de este reloj idiota en el que estoy metido de gente estresada, plazos, prisas, preocupaciones inventadas, competencia, publicidad, gustar, gastar, ser mejor que todos y nadie, ser sano, ser educado, ser correctísimo en todo y me cago en dios, en realidad ya echo de menos las paredes altas verdes sucias, las luces de neón, el olor a tierra, los Galuoises del tipo del hotel, anónimo, que parloteaba en italiano y sonreía con sus dientes mal cuidados, que nos dejaba dormir en una habitación piojosa por tres dinares la noche, y el hummus con pan, el dulce dolor de pies cuando demasiada arena te aprieta los dedos subiendo por las dunas, los cortes de las piedras saladas del Mar Rojo, los barrancos imposibles, las ruinas llenas de flores, los erizos de mar venenosos, el té con menta dulzón, el caos, bendito caos.

viernes, abril 10, 2009

Jordania, 6

Ayer vimos a un hombre que conducia una furgoneta, una de estas pin up americanas que tanto se ven en Jordania. El tio llevaba a su mujer en la parte de atras, como si fuese una perra. No penseis ni un segundo que iban varios delante, el asiento del copiloto iba vacio.



Asi que todo muy bonito.

Jordania, 5

Durante un rato pense en ti y deje de oir el ruido que me rodeaba y las imagenes se sucedieron a camara lenta, como si se tratara de una de estas escenas estupidas de alguna pelicula aun mas estupida. Estaba en una calle repleta de gente, mujeres con velos, burkas, panuelos, hombres con barba y panuelos beduinos, mirada oscura y chilabas de colores o grises o blancas o rojas o muchas cosas y arriba unas telas lo cubrian y lo tenyian todo de modo que mis manos se veian violetas. Habia unas escaleras. Pasaban ninios corriendo; y un perro. Quizas dos. Lo dicho, no los oia. Pestaniee y fue como si un manto silencioso me cubriese y descubriese de repente, respire, oi mi corazon latiendo expulsando sangre. Volvi a pestaniear. Estabas alli, en alguna parte invisible. Como siempre has estado desde un domingo cualquiera. Y se ignorarte pero aun a veces me pillas despeinado.

Jordania, 4

Caminamos por el desierto de arena roja durante horas. Comprendimos muchas cosas, el sentido del silencio extremo, la belleza de ver un amanecer de luna alli perdidos, la enormidad de las distancias que parecen cortas pero no lo son -como yo y los demas-, el placer de tirarnos en la arena para ver las estrellas, solos, muy solos. Por mi parte tuve la certeza de que asi seria mi vida en adelante, grandiosa y vacia.

miércoles, abril 08, 2009

Jordania, 3

Esperamos a que no quedase nadie en toda Petra y con los caniones vacios pudimos correr por ahi como unos locos, chillar para oir nuestro propio eco, nos subimos por los muros de tumbas sagradas y nos metimos en el hipogeo mas famoso del planeta -el tesoro- a sentarnos en el suelo, nos reimos de estupideces, lloramos de emocion y recuerdos, respiramos el aire humedo de la piedra tallada interior penumbra y el sol ya puesto y la luna llena azul profundo empezando a baniarlo todo, escuchamos el eco de nuestros pasos y sentimos -una vez mas- la sensacion de que siempre caeremos de pie.

Jordania, 2

Aterrizamos en Amman a las 2:15 de la maniana -hora jordana-. Me gustaria explicar como entre ese momento y el de irse a cama -serian las 5 menos algo- Edu consiguio no solo conocer a una rubia alta y francesa sino que ella se fuese a dormir con el bien feliz de la vida.

Como digo me gustaria contarlo pero esa es la historia de Edu.

domingo, abril 05, 2009

Rumania (sin tildes)

Cruzasteis un par de calles al azar y casi sin querer visteis una iglesia ortodoxa donde entraba alguien como en secreto. Te quitaste la gorra y entrasteis los tres, la cara seria y el corazon latiendo con fuerza. Habia misa. O lo que creiste que era una misa, casi a oscuras, aire viciado y cientos de personas de rodillas -casi todo eran mujeres con panioletas en la cabeza-. Se oia un cantico sereno y religioso, profundo, antiguo. Inspiraba no solo respeto sino una sensacion ancestral de tierra mezclada con sangre, huesos, piel, cera, madera, lenguas muertas, pergamino, incienso, nata agria, cabras muertas y algo que al cerrar los ojos te traslado a un bosque de hoja caduca, de troncos oscuros, de musgo negro, de hojarasca podrida, de humedades, de umbria, frio profundo y vaho en la boca, vidas atras, caminando en silencio y con miedo del bosque y del mas alla, como un memento escondido que subitamente te recordo que la vida es mucho mas de lo que pensabas o creias o creias que creias, era infinita, era eterna y nada importaba.



Salisteis de la iglesia.

jueves, abril 02, 2009

Tres hombres sentados

Niña

Hombre comiendo

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De niño bailaba solo en casa, sin música, sin saber nada de nada. Si, años después tuve muchos amigos, pero antes de eso jugaba solo. En la habitación del fondo, tras el pasillo largo, pintaba en las paredes con ceras rojas. Desmontaba juguetes, imaginaba naves que volaban por la casa y que nadie veía, salvo yo. Tenía, también, enemigos imaginarios; y tardé muchos años en derrotarlos. Comía solo. Cenaba solo. No solía merendar ni ver la televisión, como los otros niños. Inventaba cuentos y me los contaba a mi mismo por el simple placer de oír mi voz de niño. Por las noches, bajo las sábanas con una linterna y un libro, escondido del mundo, viajaba lejos.