sábado, julio 15, 2017

Notas aleatorias nº 13

> Una bailarina llamada Mariana me contactó para hacerle unas fotografías. Quedamos el 3 de julio a las cuatro y treinta y cinco de la tarde bajo el arco en Washington Square. Me personé cincuenta segundos tarde debido a la lluvia. La chica no apareció. Me cagué en sus antepasados, silenciosamente.

> En el supermercado pude presenciar como una chica no muy alta le decía a una empleada del establecimiento si por favor le podía alcanzar una botella de agua mineral porque estaban muy altas. Lo curioso es que la mencionada empleada era mucho más baja que la clienta.

> En la cola para llegar a las cajas del Trader Joe's veo a un señor -anciano- que está encarando a su esposa -también anciana- que tiene un pan en cada mano. 

-Decisionesssss -Le dice en inglés, pero de una forma tan babosa que me dan ganas de estrellar mi carrito contra su espalda, así como sin querer.

> En el sitio hay dos colas. Una tiene como sesenta personas y la otra como quince. Voy a preguntar cuál es la diferencia entre ambas y una chica con párpados caídos me dice que van al mismo sitio. 

-Pero esto no tiene el menor sentido - le digo.
-¿Acaso ha de tenerlo?

> Bajando por una cuesta en Murray Hill me cae una hoja de un árbol encima. Como es verano me sorprendo un poco y de repente me fijo que son periódicos. En la copa del árbol hay un puñado de ellos y el viento los va desperdigando por ahí. Trump pasa volando sobre mi cabeza.

> Debe ser el día de las cosas que caen porque mirando por la ventana de casa de repente pasa un latigazo de sombra y veo un paraguas de tamaño industrial que llega volando desde el cielo y aterriza en el patio de luces de forma aparatosa. Seguramente la sombrilla estaba en la terraza de algún rascacielos y le dio por suicidarse. Una suerte que no se fuese a la calle donde podía romperle el cuello a alguien o causar un accidente de tráfico, imaginemos un autobús sin control lleno de niños estrellándose contra una oficina del Bank of America.

> A medianoche me despierto con ganas de mear -¡maldito té japonés de última hora!- y al levantar la taza del inodoro resulta que hay un calcetín dentro. Lo saco goteando preguntándome cómo cojones ha llegado eso ahí pero como no creo en los fantasmas soy el único culpable.

> Me llevo un susto espantoso cuando la foto de "gente en un día de nieve en Nueva York" que tenemos colgada en la pared se precipita al vacío sin previo aviso a las 4:03 de la madrugada.

> A pesar de los infortunios, esta noche soñé con la tumba de Tutankamón. Luego recordé que estuve allí hace más de diez años. Por supuesto es un lugar pequeño y fresco, un pasillo largo que da a una habitación más bien cutre. Delante a la izquierda hay un cuarto pequeño. A la derecha hay otro más grande que estaba tapiado y era donde se encontraba el sarcófago, una caja dentro de otra caja dentro de otra caja bis bis bis, muy misterioso todo, vamos. Howard Carter lo saqueó/escavó y luego se hizo famoso por cuestiones azarosas. En la puerta hay un egipcio de cara dormida tras una mesa de madera gastada, todo color ocre. Tras él hay como un casillero. Si te acercas con una cámara te hace el símbolo universal del no y señala la estantería y una caja con una ranura oscura para introducir monedas. Es la única vez en mi vida que le dejé mi Canon a un extraño. Uno no estudia años y lee decenas de libros y vuela en avión y sube por el Nilo y llega al Valle de los Reyes soñando con ser Indiana Jones -entre turistas- para que luego le detenga un miedo razonable a ser robado por una cuantía de miles de dólares. Son las aventuras que siempre soñamos (y anoche la recordé de forma vívida).

> Al despertarme pensaba en lo bonito del idioma y cómo establece una jerarquía de situaciones. Tú empiezas el día en ayunas. Cuando esto se rompe, te des-ayunas. Y hay cientos de ejemplos así. Empiezas sin hacer nada, es decir, estás ocioso. Cuando este estado inicial se rompe, la negación del ocio es el negocio. Así que me como una tostada y me voy al curro, por decirlo de otra forma.

> Mientras el tren pasaba por Harlem me enteré de la terrible noticia: el pretexto de división entre la Iglesia Católica y Ortodoxa no fue otro que una divergencia litúrgica, los bizantinos usaban pan fermentado para hacer las hostias y los romanos pan ázimo. Esto sucedió en el año 1054. Sólo he tardado novecientos sesenta y tres años en enterarme.

> Creo que tengo que tomarme eso de los tres cafés al día de forma más metafórica.

> Por cierto, en unas horas me voy a Islandia. Tiene una densidad de población de tres con siete habitantes por kilómetro cuadrado (Nueva York tiene casi diez mil novecientos). Pensasé sobre ello mientras me como un skyr.

jueves, junio 29, 2017

Notas aleatorias nº 12

> No había puta manera de estar en casa con el escándalo que montaba la cabalgata del Día del Orgullo Gay pasando por la Quinta Avenida, que está como a treinta metros de mi portal. Se veía un follón de campeonato, gritos, aplausos, banderas de colores y toda la pesca. Me acerqué con la cámara a sacar un par de fotos pero sentí cierto desánimo creativo. Me gustan las fotografías espontáneas y allí todo el mundo, el público, los gays, las lesbianas, los transexuales, los asexuales, los disfrazados, los curiosos, los borrachos, músicos, policías, femmes, osos, colectivistas e incluso refugiados, católicos pro-GLBT, operadas, pre-operadas, pelucas, implantadas, o incluso meros simpatizantes, pero a fin de cuentas todos, eran conscientes y partícipes y voluntarios en una suerte de macrofotografía colectiva. Mi espíritu de cazador se encontró vituperado; no había nada que pescar, allí las imágenes te asaltaban a ti. Sácame una foto, gritaban. Demasiado alto para mi gusto. Así que me fui.

> Recordé entonces con media sonrisa cuando Cecilia en Cuzco pensó que había mucha gente a favor de los homosexuales porque veía en las ventanas banderitas arcoiris. Luego descubrió que no, que era la bandera Inca. Nos reimos un buen rato con eso. Tampoco es que los incas tuviesen bandera exactamente, en realidad es un invento de 1973, de una emisora peruana llamada Radio Tawantinsuyo. La idea gustó y ahora es algo común allí, gorritos, banderas, pegatinas, camisetas y todo eso. Tiene siete colores. La bandera gay empezó teniendo ocho y fue inventada en 1978 por el ex-soldado californiano Gilbert Baker aunque luego fue rediseñada (porque con los colores que tenía se veía mal en los postes de San Francisco) y pasó a tener seis y llamarse LGTB (Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales). Tras el asesinato de Harvey Milk, la bandera se consagró.

Pues nada, que a algunos peruanos no les hace mucha gracia la coincidencia ésta y hay grupos que piden que se olvide el temita de la bandera inca, por muchos gorros que venda. Yo me muero de risa.

> Intentando salir del "parade", como le dicen aquí algunos, me vi atropellado por un señor robusto con una prisa loca. Según me puso el brazo en la cara me dijo "excuse me!!" como si encima fuese culpa mía el existir. Iba dando codazos a diestro y siniestro, un maleducado de cojones. Al verme pisoteado por el mamarracho la ira se apoderó de mi persona y por una vez no me contuve. Le seguí. Continuó igual hasta que llegó a una zona más abierta. Allí se relajó y su prisa se desvaneció como por arte de magia. Y de repente, zas, se llevó un codazo. Pasé a su lado como una centella y según le empujaba le dije "excuse me!!". El tipo no supo qué decir y yo me marché con una sensación de éxito kármico absoluto que tardó horas en desaparecer.

> Pasando por la 48 he visto que los niños del barrio se suben a las bicicletas que hay para alquilar. Como no tienen dinero juegan sobre ellas atrancadas y esquivan coches invisibles a velocidades imaginarias.

> Hoy caminaba rumbo a la estación por Madison cuando cambió el viento y me aplastó un horrible hedor a orines añejos. Había pasado demasiado cerca de una cabina telefónica. Mucha gente no sabe que en Nueva York aún hay teléfonos públicos pero si ves a alguien en ellos es muy poco probable que lo esté usando para llamar a su abuela. Los tíos -porque nunca vi a una mujer hacer esto- se ocultan con la tarima y mean en un vaso del starbucks que luego dejan allí. La cosa queda calentándose bajo el sol de rigor produciendo un olor espantoso, 95% de agua, 2% de sales minerales, 3% de urea igual a 100% de asco.

Para mitigar el desagrado me consuelo pensando que la urea fue descubierta por el holandés Herman Boerhaave en el año 1727. En esa fecha se introdujo el café en Brasil, llegó el primer Amish a territorio americano y fue quemada la última bruja en la historia de las islas británicas, la desafortunada Janet Horne. Y un terremoto en Persia mató a 77.000 personas.

Mediten sobre ello la próxima vez que visiten el cuarto de baño.

martes, junio 20, 2017

domingo, junio 18, 2017

Notas aleatorias nº 11

> Estoy en un bar italiano en frente del Flatiron y me veo forzado por las circunstancias a sacar mi bloc de notas y escribir esto para no olvidarme. Mientras degustaba un café se acerca una pareja de turistas -creo que americanos- y miran la carta en la pared. El chico/señor le dice a la camarera negra:

-Por favor, un... ¿expresso?
-¿lo quiere usted doble o single?

El chico/señor se gira a su mujer y le dice -¿quieres algo?- y ella niega. Por tanto se vuelve y responde:

-Que sea single.

Ardo por decirle al chico/señor que un café doble no son dos pero me reprimo mirando a una mujer asiática que acaba de llegar, me da un codazo en las costillas, pide un nosequé y luego mientras espera recoloca la cucharilla para que no apunte en su dirección (una costumbre China, que da mala suerte).  

Al irme dejo mi cucharilla enfilada para que se joda por el codazo.

> A veces me digo a mí mismo que Times Square no es un sitio tan nefasto, que sólo es gente, pantallas gigantes y algo de ruido. Pero no: es mercadotecnia nivel porno, lucecitas, engañabobos y caspa grasa fritanga telele socorro. Me da algo.

Ayer sin ir más lejos pasé por allí y donde Broadway se cruza son la 7ª Avenida habían puesto un piano para que lo toque el que quiera (que no el que pueda). Pues nada, una chica morena con nariz judía estaba interpretando el jodido Impromptus D935 de Schubert. Y la gente pasando sin más.

> Al salir de una tienda le sostengo una puerta a una señora. Luego viene su hija. Y el chaval. Finalmente -y mucho más lento- un señor mayor de unos ochenta años. Aguanto estoicamente. Según cruza el señor, con una voz grave de ultratumba, melódica, suave, tierna, me susurra casi al oído:

-Thank you very much, you are a gentleman.

Yo no sé qué tenía ese señor en la voz pero me hizo sentir como si acabase de curar el cáncer o algo así.

> Hoy fui a comprar leche de soja y al entrar en el portal había dos vecinas vestidas de fiesta mirándose en el espejo y colocándose las tetas. Una de ellas me vio y le dio la risa.

> Se puso a llover en la ciudad de una forma loca. Qué bonitos son los charcos iridiscentes y las riñas por los taxis a grito pelado.

  

viernes, junio 16, 2017

Notas aleatorias nº 10

-En la segunda mitad del siglo XVI se generalizó en España la frase "pérfida Albión" que básicamente maldecía a los ingleses. Alba, o concretamente "albus", era la palabra celta con la que se conocía la isla y no significaba otra cosa que "blanco", y venía el topónimo por ser el primer color que aparece en el horizonte cuando navegas rumbo Inglaterra desde Francia, es decir, los famosos acantilados blancos de Dover en el condado de Kent (que son formaciones de carbonato de calcio). En el punto más angosto del Canal de la Mancha, el llamado acantilado Shakespeare, puedes incluso llegar a ver Francia si el día está soleado.

Todo esto me pasó por la cabeza hace unos segundos cuando vi que un número 517-343-3111 me llamaba desde Albion, Michigan.

Y bueno, sería publicidad de alfombras.

-Cada tarde, durante todo el verano del 2016, observé comer a Vicente. Cuando luego despareció supuse que o el tren lo había matado o que simplemente había migrado a pastos menos agostados. Luego me olvidé de él. Hasta el otro día cuando dos crías de conejo aparecieron junto a las vías masticando arbustillos. Eran pequeñas, unas bolas de pelo de un palmo. Las llamé Luisa y Mercurio. Del padre no supe nada a pesar de mis continuos esfuerzos fijando la vista en la maleza en busca del menor movimiento. Pero nada.

El martes vi a Mercurio comiendo muy cerca del raíl. Me supo mal pero tuve que gritarle un poco para que le coja miedo. No quiero que le pase nada. Se fue asustado a toda prisa a la calma seguridad de sus arbustos.

Una pasajera asiática me miró desde el andén número 2 como si hubiese algún problema.

-Precisamente volviendo en tren me senté junto a la ventanilla y a mi lado había una chica negra de unos treinta años. Dormía profundamente con el pulgar metido en la boca, como hacen los bebés. Por algún motivo freudiano concluí que debía tener un trauma o algo y me puso triste.

-Para alegrarme me estuve fijando en el resto de pasajeros. El de delante era un señor de unos cincuenta años, latino. Tenía los cascos puestos y veía un vídeo de gente bailando en una boda. No era un vídeo musical ni nada parecido, era una grabación cruda de gente moviéndose, sin protagonistas, calidad primera comunión.

"Estoy rodeado de locos", pensé. Luego me dormí y soñé con Luisa o Mercurio, la verdad es que ni yo los distingo.

sin título


miércoles, junio 14, 2017

viernes, junio 09, 2017

martes, junio 06, 2017