viernes, febrero 17, 2017

martes, febrero 14, 2017

NY, 19

Muchos de ustedes habrán escuchado la palabra "Gotham" para referirse a Nueva York. Este sobrenombre se lo debemos al escritor y pseudohistoriador Washington Irving que en su Salmagundi Papers (1807) y en History of New York (1809) se refirió a Manhattan bajo ese nombre, algunos creen que de forma sarcástica para reforzar la idea de que el newyorkino estándar era más bien creído y un poco tonto. Pero claro, si uno no conoce el origen de la palabra es posible que no entienda esto.

El nombre Gotham proviene del angosajón "Goats' Town", algo así como "el pueblo de las cabras". Se trataba de una villa (que todavía existe) situada en el condado inglés de Nottingham, no muy lejos del bosque de Sherwood, ambos famosos por las historias de Robin Hood que tienen lugar allí, ¿quién no ha oído hablar del terrible sheriff de Nottingham? Pero resulta que la cercana aldea de Gotham, en la Edad Media, era igualmente famosa pues la idiotez de sus habitantes era legendaria, quizás porque la cabra era considerada un animal un poco tonto. Eran (para que nos entendamos) un equivalente al Lepe en España o al gallego en Argentina. Las bromas sobre Gotham se generalizaron en el siglo XII y muchas de ellas se recopilaron posteriormente en Merie Tales of the mad men of Gotam (1565). Eran chistes y chascarrillos del estilo del gañán que como no quiere cargar demasiado a su mula en vez de llevar el heno sobre ella lo lleva él a la espalda y luego -obvio- se sube al animal para ir más rápido. U otro que como los ingleses decían que "si el cuco se va, la primavera llega a su fin" los granjeros de Gotham los enjaulaban para que durase más la estación. Cosas de ese palo.

Sin embargo existe la sospecha razonable de que nuestro Washington Irving en realidad estaba pensando en otra cosa cuando introdujo el mote de Gotham para Nueva York, sobre todo teniendo en cuenta que él mismo era de la ciudad y lo que quería con sus obras era ensalzarla; sería un poco extraño que se llamase tonto a si mismo y sus vecinos. Aquí es donde entra la contracrónica de Gotham: alrededor del año 1.200 el Rey Juan solía viajar por Inglaterra con su corte. Se decía que allí por donde pasaba convertía las tierras o caminos de realengo, es decir, de jurisdicción real. En una ocasión estaba por Nottingham cerca de Gotham y se dice que los habitantes de la villa le denegaron el acceso pues no querían perder los derechos sobre sus tierras. El Rey se enfadó y mandó a unos caballeros para dar una lección a la gentes del lugar pero cuando estos llegaron espada en alto se encontraron con gente tan tonta que no supieron qué hacer: los vecinos intentaban coger agua con cubos sin fondo, pintaban manzanas, trataban de ahogar un pez, chorradas varias. Así, haciéndose los locos, se libraron de las represalias y se hizo común un dicho inglés "pasan más tontos por Gotham que los que se quedan" y el bueno de Shakespeare luego usaría esta idea en su King Lear, en la frase "este tipo es tan listo como para hacerse el tonto".

De modo que el Gotham de Irving no está llamando palurdos a los newyorkinos sino todo lo contrario: se hacen los despistados y se salen con la suya.

Para terminar no podemos dejar de mencionar que el cómic Batman empezó a usar esta palabra para referirse a Nueva York. Los creadores Bob Kane y Bill Finger no querían centrar su historia en un lugar real y trataron de encontrar una variante que describiese los barros más oscuros de Manhattan, es decir, el Bowery, el Village, Chinatown, Little Italy, Tribeca... todo el sur desde la calle 14. Pensaron en Civil City, Coast City y Capital City pero ninguno les acababa de convencer. Finalmente vieron una tienda llamada Gotham Jewelers y en aquel mismo instante supieron que ya tenían nombre para la ciudad corrupta, tenebrosa y decadente en la que Batman habría de dar un poco de cera a incontables villanos. La mismísima ciudad de las cabras.


sin título


miércoles, febrero 01, 2017