martes, 18 de octubre de 2005

Biombo

He oído que en algunas tiendas de diseño tienen los kanji del revés y no se dan cuenta, como es normal. Por no hablar de la leyenda urbana del tipo que tiene tatuado Made in China en el brazo y cree que pone otra cosa. No me sorprendería si fuese cierto, la verdad. He visto tantas cosas raras en la vida que eso me parece no sólo posible sino incluso probable. Haré un recuento así por encima. He visto a un hombre vestido de Jesucristo -con corona y todo- paseando por Cambridge. He visto a cuatro tipos dando una paliza mortal a un hombre y raptarlo en un automóvil. En cierta ocasión -estando con un amigo- se nos abalanzó un coche sin conductor que casi nos mata, quedó colgando de un puente. Vi el Ártico desde el aire, en la costa siberiana. Vi a dos hermanas gemelas besándose como si fuesen amantes. Tuve que ver, también, el petróleo llegarme hasta las rodillas en una playa tintada de oscuro. Una manifestación pacifista al completo trató de lincharme por sacar unas fotos. Vi a mi abuelo muerto en su cama de siempre y ayudé a levantarlo, jamás se me olvidará. Vi, en Viena, a un hombre pegando a una mujer en un bar y no me atreví a hacer nada; ella se levantó y le abrazó.


(...)


Estuve un rato pensando si borrarlo todo. Empiezo hablando de los kanji y acabo en la luna, sin el menor sentido. A veces creo que Biedma tenía razón cuando dijo que a alguno le iría mejor si, manteniendo los mismos defectos, tuviese menos virtudes.

5 comentarios:

Ani dijo...
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Ani dijo...

...un hombre pegando a una mujer en un bar y no me atreví a hacer nada; ella se levantó y le abrazó.

Y es que la vida es así de perra... y de extraña. Y por encima somos unos acojonados y dejamos pasar por delante de nosotros injusticias sin el más mínimo resentimiento. Porca miseria¡¡ :-(

ramón dijo...

No fue sencillo. Estábamos en el bar y el tipo le dio una torta y la tía se fue al suelo. Hablaban en alemán y yo no sabía qué sucedía. Con el tío había como siete tíos más, cada uno más grande que mi armario. Conmigo, además, estaba una chica que se puso muy muy nerviosa. Con la chica, además, había más gente. Yo no podía levantarme y encararme porque tal y como estaba el ambiente me daban de hostias sin pensárselo.

Ani dijo...

No digo que podrías haber hecho algo, pero otras veces en situaciones menos "populosas" nos pasa lo mismo... por lo menos a mi. Y es que el instinto de conservación tira más que cualquier orden cerebral consciente... ¡¡toma ya con la frasecilla!! :-)

ramón dijo...

Yo, yo creo que de estar solos la habría ayudado seguro. O eso espero de mi.